Islandia, en busca del centro de la tierra

La isla de Islandia es pequeña y poco poblada, pero esconde auténticos paraísos naturales como fiordos, volcanes o laderas de lava. Viajar a Islandia supone enfrentarse a los retos de una tierra salvaje caracterizada por el fuego, el hielo y las luces nocturnas.Tal es su encanto, que incluso ha sido la protagonista indiscutible de obras maestras de la ciencia ficción como Viaje al centro de la tierra, de Julio Verne. Pero ¿es cierto que Islandia esconde en sus entrañas la entrada a un mundo dentro del nuestro? ¡Descubrámoslo!

Viajar a Islandia para seguir a Verne

La pequeña península de Snæfells, al oeste de Islandia, está alejada de toda civilización, a excepción de un pequeño pueblo de pescadores y de la entrada al centro de la tierra. O al menos, según Verne.

©Andrés Nieto Porras

Un paseo hacia el centro de la tierra

Si nos adentramos en la península, lo primero que nos encontramos es el volcán Snæfellsjökull, que sirvió de inspiración al escritor francés. Este volcán lleva casi 1.000 años dormido, a diferencia de otros volcanes compatriotas.

El recorrido en coche hasta el volcán es bastante agradable si lo comparamos con otras partes de la isla. La carretera está flanqueada por rocas cubiertas de musgo y plantas sin flores. El mar es un perpetuo compañero de viaje junto con gaviotas curiosas y tímidos frailecillos. ¡Un paraíso para los amantes de la naturaleza salvaje!

Alcanzar la cima del volcán no va a ser tan sencillo. Para evitar contratiempos, lo mejor es contratar los servicios de un guía, y tener presentes las condiciones climáticas,tan variables en montaña. En la cumbre, disfruta de las formaciones de lava del cráter y de las maravillosas vistas, si la niebla te lo permite. Y espera a que los rayos de sol señalen la ruta a seguir hacia el interior del volcán y más allá.

©Axel Kristinsson

¡Viajar a Islandia es siempre una aventura!

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