Eufóricos por los pylsur

Los japoneses tienen su ceremonia del té y los islandeses tienen perros calientes. Ambos son tradiciones muy arraigadas y queridas, aunque la adoración de Islandia por el Pylsur –perrito caliente- solo se remonta a la Segunda Guerra Mundial, cuando las tropas estadounidenses importaron la salchicha a las tierras islandesas.

Pylsur

Los devotos de este manjar pueden adquirirlo en gasolineras, estaciones de servicio, puestos callejeros o restaurantes de comida rápida. Pero no te fíes de su aspecto común y descuidado, ya que es considerado toda una delicia para todo aquel que lo prueba. El mejor es el einn með öllu (‘Uno con todo’), con kétchup, cebolla picada, cebolla frita crujiente, mostaza y el remoulade, una especie de mayonesa en escabeche.

Pylsur 2

Los perritos a 0,50 cent de Ikea, te parecerán una abominación comparada con lo que podrás encontrar en Reykjavík, donde se sirve la salchicha más famosa de toda Islandia. Islandeses de todas partes del país, se enfrentan a tormentas, nevadas y lloviznas solo para degustar el perrito elaborado por Bæjarins Beztu, un puesto callejero de la capital. Así, su pylsur fue elegido en 2006 como el mejor perrito caliente europeo por el periódico The Guardian, que no es otra cosa que el Óscar de los perritos.

Clinton Perrito caliente

Bæjarins Beztu está en el puerto de Reykjavik desde 1937 y se ha convertido en toda una institución islandesa. Pobre aquel que pise la ciudad y se marche sin catar sus perritos. Aunque siempre está atestado de gente, merece la pena sin dudarlo, ya que hasta el mismo Bill Clinton se aproximó a degustarlos. Algunos, como el reportero de la revista Forbes, Jason Hesse, se atreven a decir que los pylsur islandeses son mejores que los que venden en Nueva York.

Os dejamos, y sentimos haberos abierto el apetito, los pylsur es lo que tienen…

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